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En 1972, Múnich tenía el objetivo de dejar atrás la imagen de los Juegos de Berlín de 1936 y mostrarle al mundo una Alemania distinta, mucho más abierta y democrática. El Olympiapark es el resultado de aquellos juegos, que más de medio siglo después, se ha convertido en uno de los grandes espacios verdes de la ciudad.
Lo curioso es que gran parte de lo que hoy asociamos con los Juegos Olímpicos de Múnich ni siquiera se construyó pensando en ellos. Por ejemplo, la torre del Olympiapark se aprobó en 1964 como una simple antena de telecomunicaciones, dos años antes de que la ciudad supiera siquiera que iba a organizar la cita olímpica.
El resto del recinto sí se levantó expresamente para el evento, sobre unos terrenos que antes habían pertenecido a la aviación militar y que, tras la Segunda Guerra Mundial, se usaron para acumular los escombros de la ciudad bombardeada.
Ese pasado tan particular explica el paisaje ondulado que te encuentras al pasear por el Parque Olímpico de Múnich, donde hay colinas artificiales, un lago central y una arquitectura de cubiertas traslúcidas que fue toda una revolución para la época y que es uno de sus rasgos más característicos.
Con sus casi 85 hectáreas, mucho más que un recuerdo deportivo, el Olympiapark München es uno de los grandes puntos de encuentro de la ciudad y uno de los sitios que visitar en Múnich, y en esta guía voy a contarte qué te vas a encontrar y cómo organizarte para visitarlo.
Cultura
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La gran seña de identidad del recinto es su cubierta, diseñada por los arquitectos Günther Behnisch y Frei Otto. Compuesta por unas estructuras de metacrilato, tensadas como si fueran velas gigantes, cubre tanto el Estadio Olímpico como el pabellón, y en su momento se diseñaron pensando en transmitir ligereza y transparencia, rompiendo con el monumentalismo de los regímenes totalitarios.
Otro de los elementos más destacados es la Olympiaturm, la torre de telecomunicaciones que, pese a no haberse construido para los Juegos, terminó bautizada con su nombre, convirtiéndose en el mirador más famoso de la ciudad, con una plataforma de 190 metros de altura que ofrece unas vistas espectaculares, llegando a verse la silueta de los Alpes bávaros cuando está despejado.
El agua también juega un papel importante con el Olympiasee, el lago artificial que ocupa el centro del parque, y que es un lugar donde los muniqueses se reúnen para pasear, correr, hacer ejercicio o simplemente tumbarse a tomar el sol. Además, durante los meses de verano se pueden alquilar pequeñas barcas como en el madrileño parque del Retiro.
Y luego está la colina de Olympiaberg, formada literalmente con los escombros de la guerra. Subir hasta su cima te regala una de las mejores panorámicas de todo el recinto, con el estadio y las cubiertas a tus pies, además de la Olympia-Alm, la cervecería situada a mayor altitud de toda Múnich.
Para que no pierdas tiempo, te dejo estas recomendaciones para saber cómo llegar al Olympiapark. Ten en cuenta que no está justo en el centro, por lo que el transporte público es la mejor opción.
Dirección:
El parque se encuentra en el distrito de Milbertshofen-Am Hart, en la zona conocida como Oberwiesenfeld, al norte del centro histórico de Múnich.
Spiridon-Louis-Ring 21, 80809 München, Alemania.
Cómo llegar al Olympiapark:
La manera más cómoda de ir es en metro, a través de la línea U3, que conecta directamente con la estación Olympiazentrum (situada en pleno recinto), con un trayecto de aproximadamente 20-25 minutos desde Marienplatz. También puedes utilizar la línea de tranvía 20, que para en Olympiapark West (ideal si vienes desde la Estación Central).
Si prefieres ir andando desde el centro, calcula poco más de 1 hora de paseo. Si cuentas con tiempo suficiente o te apetece alquilar una bicicleta, puedes aprovechar para desviarte y conocer el Englischer Garten, aunque ten en cuenta que no están pegados el uno al otro (los separan unos 45 minutos a pie). Además, justo al lado del metro de llegada tienes el complejo BMW Welt y su museo, una parada perfecta para combinar.
Parking en el Olympiapark:
Si tienes pensado ir en coche, el recinto cuenta con el aparcamiento Parkharfe, al que puedes acceder desde el norte por la calle Georg-Brauchle-Ring.
Horario del Olympiapark:
El Olympiapark es un parque público, por lo que el acceso es totalmente gratuito y está abierto todos los días las 24 horas, así que no tendrás que preocuparte por el horario. Mi consejo es que lo visites a media tarde para así poder subir a su colina, ver el atardecer y contemplar el estadio iluminado.
En el recinto hay instalaciones como el acuario SEA LIFE, el centro de deportes de hielo o la piscina olímpica que sí cobran entrada y tienen sus propios horarios de apertura y cierre. Ten en cuenta que la Torre Olímpica (Olympiaturm) se encuentra actualmente cerrada por obras de renovación.
Mapa del Olympiapark:
La arquitectura de las cubiertas es lo que más destaca entre las opiniones sobre el Olympiapark de los viajeros, que coinciden en que sorprende mucho más en persona que cuando la ves en foto, sobre todo si tienes en cuenta que se trata de una construcción de los años setenta.
El paseo alrededor del lago y la subida a Olympiaberg también destacan como experiencias muy positivas, sobre todo para los que buscan un plan tranquilo por la ciudad.
Además de saber qué hacer en el Olympiapark, para que no te lleves sorpresas, sigue estas recomendaciones:
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Si vas a pasar el día por esta zona, te encantará saber que no demasiado lejos tienes algunos de los puntos más interesantes para visitar de toda la ciudad.
Justo al otro lado de la calle se encuentra BMW Welt, con su llamativa arquitectura futurista de cristal y acero. Su acceso es totalmente gratuito y funciona como un espectacular concesionario interactivo donde ver los últimos modelos y prototipos de BMW, MINI y Rolls-Royce. Al lado, en un icónico edificio con forma de cuenco plateado, está el Museo BMW, que recorre más de un siglo de historia del motor; la entrada general al museo cuesta alrededor de 10 € (lunes cerrado). Si eres un amante del motor, es una parada obligatoria
Hacia el sureste, a aproximadamente una hora caminando (o unos 15 minutos en bicicleta), se encuentra el Jardín Inglés, otro de los grandes pulmones verdes de Múnich, famoso por ser más grande que Central Park. Su punto más conocido es la Eisbachwelle, una ola de surf permanente y artificial en el arroyo Eisbach donde verás surfistas profesionales en cualquier época del año. Además, el parque es ideal para relajarse y tomar algo en su icónico jardín de cerveza (Biergarten) junto a la Torre China.
A unos 25 minutos en transporte público (puedes tomar el autobús 144 desde el parque y conectar con el tranvía 16 o 17) se encuentra el Palacio de Nymphenburg. Esta impresionante e imponente edificación barroca fue la antigua residencia de verano de la dinastía Wittelsbach. Cuenta con un gran canal central con cisnes y unos extensos jardines de diseño simétrico que son completamente opuestos al paisaje deportivo y moderno del Olympiapark. El acceso a los jardines es libre, pero entrar al palacio cuesta alrededor de 10 €.
En el otro extremo del trayecto directo de la línea de metro U3 (a unos 20 minutos), en la Marienplatz, que es la plaza central y el corazón del casco antiguo de Múnich, se encuentra el Nuevo Ayuntamiento de estilo neogótico. Su mayor atractivo es el famoso carillón (Glockenspiel), que cobra vida con figuras mecánicas a las 11:00, 12:00 y 17:00 horas. Está a solo unos pasos del famoso mercado de comida Viktualienmarkt, siendo una excelente opción si decides terminar el día en pleno centro histórico.
El Olympiapark no es solo un precioso lugar en el que podrás hacerte algunas de las mejores fotos de tu viaje, es la prueba física de que unos Juegos Olímpicos pueden ser mucho más que un simple evento deportivo.
Cincuenta años después, sigue funcionando como parque, como zona deportiva y como escenario de conciertos, algo que pocas sedes olímpicas del mundo pueden decir de sí mismas.
Si en tu ruta por Múnich tienes un hueco libre, el Olympiapark encajará perfectamente casi en cualquier momento del viaje, ya sea como primera parada nada más llegar o como cierre tranquilo antes de marcharte de la ciudad.
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