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Lejos del ruido del centro, rodeado de jardines interminables y con más de tres siglos de historia a sus espaldas, nos encontramos con el Palacio de Nymphenburg, uno de esos lugares al que te recomiendo dedicar tiempo suficiente para poder recorrerlo con calma durante tu ruta por Múnich.
El Palacio de Nymphenburg en Múnich se encuentra a las afueras del casco histórico, y durante generaciones fue la residencia de verano de la dinastía Wittelsbach, la familia que gobernó Baviera durante más de seiscientos años, primero como duques y más tarde como reyes.
Su origen se remonta a 1664, cuando el príncipe elector Fernando María encargó la construcción de una villa de recreo para celebrar el nacimiento de su heredero. Se trata de un enorme conjunto palaciego presidido por un edificio central de fachada barroca que está flanqueado por pabellones laterales, rodeado de un enorme parque de estilo inglés que por sí solo ya justifica la visita.
Gestionado hoy por la Administración Bávara de Palacios, el palacio es uno de los grandes símbolos del pasado real de la ciudad que no puede faltar en tu itinerario. Y, a continuación, te cuento qué vas a encontrarte, cómo moverte por sus jardines y qué otros rincones cercanos te recomiendo visitar.
Cultura
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Nada más cruzar la verja de entrada te va a sorprender la perspectiva, donde te encontrarás con un canal de agua que se prolonga durante cientos de metros hasta la fachada central del palacio, flanqueado por jardines gigantescos y largas avenidas con árboles centenarios.
Lo que empezó como una modesta casa de campo fue ampliándose poco a poco durante años hasta convertirse en un auténtico palacio barroco, incorporando nuevas alas y pabellones bajo distintos gobernantes de la dinastía. El resultado final es uno de los mayores complejos palaciegos de Alemania y uno de los más extensos de Europa, donde los jardines desempeñan un papel protagonista.
En el interior del edificio principal te espera la Steinerner Saal, una imponente sala de baile rococó decorada con frescos que suben hasta el techo, además de la célebre Galería de las Bellezas, una colección de retratos femeninos encargada por el rey Luis I de Baviera compuesta por las mujeres más admiradas de la época.
Pero, para mí, el gran tesoro escondido es el pabellón de Amalienburg, una joya rococó con un deslumbrante Salón de los Espejos, además de otros edificios más pequeños como el Pabellón de Baño (Badenburg) o el Pagodenburg, que están repartidos por el extenso parque entre canales, estanques y zonas boscosas.
Antes de planificar la ruta, conviene tener claro dónde está el Palacio de Nymphenburg exactamente respecto al resto de la ciudad, ya que te adelanto que queda algo alejado del centro histórico.
Dirección:
El recinto se encuentra al noroeste de Múnich, a unos seis kilómetros de Marienplatz, en un barrio residencial muy tranquilo que está perfectamente conectado con el resto de la ciudad mediante transporte público.
Schloss Nymphenburg 1, 80638 München, Alemania.
Cómo llegar al Palacio de Nymphenburg:
Para quienes preguntan cómo ir al Palacio de Nymphenburg, la opción más práctica es el tranvía. La línea 17 te lleva directamente desde la estación central (Hauptbahnhof) hasta la parada "Schloss Nymphenburg". Desde allí, solo tendrás que dar un agradable paseo de unos 10 minutos (unos 700 metros) bordeando el canal hasta la entrada principal del recinto. También puedes ir en autobús con la línea 51 o la línea 151, que te dejarán en la misma parada del palacio.
Otra alternativa es combinar el S-Bahn (puedes tomar casi cualquier línea, como la S1, S2, S3, S4, S6 u S8) hasta la parada de Laim y, desde allí, tomar el autobús 51 en dirección a Aidenbachstraße para ahorrarte la caminata de unos veinte minutos.
Aparcamiento en el Palacio de Nymphenburg:
Junto al palacio existen zonas de aparcamiento habilitadas con unas 450 plazas que, excepcionalmente para Múnich, son de uso gratuito. Aunque el espacio es amplio, si tienes pensado venir en coche durante los fines de semana de primavera y verano, te recomiendo llegar pronto, ya que el aparcamiento suele llenarse rápido con visitantes locales. Mi consejo general es que dejes el coche y vengas en tranvía para evitar complicaciones.
Mapa del Palacio de Nymphenburg:
Las reseñas del Palacio de Nymphenburg destacan especialmente el tamaño de sus jardines y la tranquilidad que ofrece el entorno respecto al ajetreo del centro de la ciudad. Además, muchas de ellas aseguran que se trata de uno de los grandes palacios europeos.
En el lado menos positivo, algunas opiniones mencionan que recorrer el conjunto completo (palacio, museos y pabellones del jardín) requiere más tiempo del que muchos viajeros reservan dentro de su itinerario, por lo que lo ideal es no dejarlo para las últimas horas del día.
Con esto en mente, te dejo algunas recomendaciones que te ayudarán a sacarle más partido a la visita:
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Después de recorrer el palacio y sus jardines, en los alrededores encontrarás otros puntos de interés que puedes visitar sin tener que desviarte demasiado de la ruta, entre los que te recomiendo los siguientes:
Dentro del propio parque, el pabellón de caza de Amalienburg merece una mención aparte por su decoración rococó y su famoso Salón de los Espejos, uno de los interiores más emblemáticos de todo el recinto.
Muy cerca del palacio se encuentra el Jardín Botánico de Múnich-Nymphenburg, un espacio de más de 20 hectáreas con invernaderos temáticos y miles de especies vegetales de todo el mundo, perfecto para alargar la visita si te interesa la naturaleza. La visita requiere una entrada independiente a la del palacio.
No muy lejos de Nymphenburg tienes el Olympiapark, el parque construido para los Juegos Olímpicos de 1972, con su torre panorámica y amplias zonas verdes ideales para hacer una parada después de visitar el palacio.
A pocos minutos en transporte público también se encuentra el complejo de BMW Welt, con su llamativa arquitectura futurista y el museo dedicado a la historia de la marca automovilística bávara.
Visitar el Palacio de Nymphenburg es, sin duda, una manera distinta de acercarse a la historia de Múnich, alejada del ritmo del centro y con un punto de calma que se agradece tras varios días recorriendo la ciudad.
Entre salones dorados, canales de agua y pabellones escondidos entre los árboles, este rincón de Baviera reúne en un mismo recinto varios siglos de historia de la dinastía Wittelsbach, algo que pocos lugares de la ciudad consiguen transmitir con tanta claridad.
Si tienes que elegir una sola excursión fuera del centro histórico durante tu viaje a Múnich, te aseguro que el Palacio de Nymphenburg no te va a decepcionar. Camina sin prisa por sus jardines y déjate sorprender por un palacio que, pese a su tamaño, sigue transmitiendo la misma sensación de tranquilidad para la que fue construido hace más de trescientos años.
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