Qué ver en Londres en 4 días
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Mallorca reúne una gran variedad de paisajes, pueblos y monumentos en muy pocos kilómetros. En la misma isla es posible pasar de una cala a una ruta de montaña, de un casco histórico a un mirador sobre el mar o de un mercado local a un pequeño pueblo del interior.
Si estás organizando el viaje y quieres tener claro qué ver en Mallorca, esta guía reúne algunos de los lugares más representativos y varias ideas para recorrer la isla.
Y si quieres profundizar en la capital, también puedes consultar la guía específica sobre qué ver en Palma de Mallorca.
Cultura
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Para que no te pierdas nada, mi consejo es que tengas a mano un buen mapa turístico de Mallorca. Ubica los puntos de interés y agrúpalos por zonas para optimizar los desplazamientos, especialmente si decides moverte en coche.
Aquí tienes un mapa con todos los puntos de interés de la guía y su ubicación.
📍Consultar la ruta exacta en Google Maps
La oferta de turismo en Mallorca es enorme, lo que hace que incluso en estancias largas siempre queden lugares por descubrir. Una de las grandes ventajas de la isla es la facilidad con la que puedes combinar planes totalmente distintos en un mismo día.
Puedes empezar la mañana con una ruta de senderismo y terminar la tarde disfrutando de la gastronomía local, o pasar de una escapada rural en la montaña a una ruta urbana llena de vida. Todo esto convierte a la isla en el refugio ideal, ya sea para una escapada rápida de fin de semana o para unas largas vacaciones donde desconectar de verdad.
Entre las actividades más recomendables que hacer en Mallorca está recorrer la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, con algunos de los paisajes más conocidos de la isla.
Para vivir momentos mágicos, no te pierdas los atardeceres en alguno de sus miradores o déjate conquistar por sus mercados locales, como el Mercado de Santa Catalina en Palma o el de Santanyí. Si te apetece disfrutar del mar, las excursiones en barco por calas vírgenes como Cala Varques o Cala s'Almunia son una experiencia idílica.
También tienes que recorrer pueblos con encanto como Valldemossa, Sóller, Andratx o Calvià, o simplemente dejarte llevar por el casco antiguo de Palma.
Además, hay infinidad de actividades para hacer en Mallorca: rutas ciclistas de primer nivel, buceo en aguas cristalinas, kayak al amanecer, catas de vino en bodegas centenarias o tours gastronómicos que son un auténtico placer.
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Ubicado en un valle rodeado de montañas y naranjos, Sóller es un pueblo que destaca por su arquitectura modernista y su atmósfera bohemia, que notarás desde que pongas el primer pie en sus calles.
Una de las experiencias más emblemáticas es subir al histórico tren de madera de 1912 que conecta Palma con Sóller, un recorrido que atraviesa la Serra de Tramuntana y ofrece paisajes espectaculares.
Una vez en Sóller, puedes coger el tranvía histórico que desciende hasta el Port de Sóller, un puerto natural que es uno de los mejores lugares para degustar la famosa gamba roja mallorquina.
Desde aquí, puedes continuar explorando otros pueblos de la Serra de Tramuntana en trayectos de entre 20 y 40 minutos en coche.
Situado en el extremo suroeste de la isla, el pueblo de Andratx ofrece una estampa tradicional de casas de piedra que atrae a turistas de todas las partes del mundo. Mención especial merece su puerto, el Port d'Andratx, que es uno de los más exclusivos no solo de Mallorca, sino de todo el mundo, en el que los barcos pesqueros conviven con yates de lujo en un entorno natural privilegiado.
El mejor momento para visitar el puerto es al atardecer, cuando la luz cae sobre los barcos y la bahía se vuelve especialmente fotogénica.
En la parte occidental de la isla, en las proximidades de la Serra de Tramuntana, se encuentra Calvià, un municipio histórico entre costa y montaña que es un referente del turismo de Mallorca. Mucho más que sol y playa, ha sabido conservar su encanto tradicional, estando perfectamente comunicado con Palma Nova, Magaluf y Andratx.
Calvià Vila, es el corazón administrativo de Calvià y un remanso de paz alejado del ruido de la costa. Sus calles estrechas y su iglesia son un reflejo de la arquitectura rural mallorquina. Un lugar de referencia entre ciclistas y senderistas para explorar la finca de Galatzó.
Si te gusta el senderismo o el ciclismo, este es uno de los mejores puntos de partida para rutas hacia la Serra de Tramuntana.
En la costa de Calvià, Magaluf ha evolucionado enormemente en los últimos años, contando con una enorme y variada oferta de ocio que va desde sus famosas noches hasta exclusivos clubs de playa de diseño. Su playa de arena blanca es ideal para familias, y cuenta con atracciones como el Katmandú Park que lo convierten en un referente del entretenimiento para todas las edades.
Más allá de la fiesta, merece la pena descubrir sus beach clubs durante el día, cuando el ambiente es más relajado y familiar.
Más que un pueblo, Sa Calobra es un enclave geológico impresionante en el municipio de Escorca. El acceso es una aventura en sí misma por la carretera de curvas sinuosas que desciende hacia el mar. Al llegar, un túnel peatonal excavado en la roca te conduce hasta la desembocadura del Torrent de Pareis, una pequeña playa de guijarros encajonada entre gigantescos acantilados de piedra caliza.
Ten en cuenta que el acceso por carretera es lento y con muchas curvas. Es recomendable calcular bien tanto el tiempo de ida como de vuelta.
Situado sobre una colina en la Serra de Tramuntana, Valldemossa es uno de los rincones más románticos y fotografiados de la isla, con calles estrechas y empedradas en las que las casas de piedra están decoradas con macetas de flores y baldosas dedicadas a Santa Catalina Tomás.
No te pierdas la “coca de patata” típica del pueblo, ideal para acompañar un chocolate caliente o un granizado de almendra.
Situada en Palma, frente al mar, la Catedral de Mallorca es uno de los grandes símbolos de la isla. Su arquitectura gótica, el rosetón conocido como “el ojo del gótico” y las intervenciones de Antoni Gaudí la convierten en una visita imprescindible.
El Santuari de Lluc es el centro de peregrinación más importante de la isla, ubicado en el corazón de la montaña. Este monasterio del siglo XIII alberga a la famosa "Moreneta" (la virgen negra), y cuenta con un jardín botánico y un museo que narra la historia espiritual de la Serra de Tramuntana.
¿Sabías que Palma cuenta con uno de los pocos castillos de planta circular de toda Europa? Rodeado de un frondoso bosque de pinos, el Castillo de Bellver ofrece una estampa única.
Desde sus torres tienes unas vistas espectaculares de toda la bahía de Palma y el Mediterráneo. Además, en su interior puedes visitar el Museo de Historia de la ciudad para entender mejor sus raíces.
El Castell de Capdepera es una fortaleza amurallada del siglo XIV que se alza sobre el noreste de la isla. Sus murallas protegían a los habitantes de los ataques piratas y hoy, permiten recorrer su perímetro para disfrutar de vistas únicas del canal de Menorca.
Junto a la catedral, en Palma, el Palacio Real de la Almudaina refleja el paso de distintas culturas por la isla.
Su origen musulmán y posterior uso como residencia real lo convierten en una de las mejores visitas para acercarse a la Mallorca medieval.
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Para conocer la verdadera esencia de Mallorca, conviene recorrerla sin prisa. Estos son los barrios que no pueden faltar en tu lista:
Perderse por sus calles estrechas es una de las mejores cosas que hacer en Mallorca. Aquí descubrirás patios señoriales escondidos, iglesias majestuosas, tiendas tradicionales que resisten al paso del tiempo y una vibrante y auténtica vida local.
El barrio bohemio por excelencia de Palma, antiguamente fue una zona de pescadores, y hoy se ha convertido en el centro gastronómico de la ciudad. El Mercado de Santa Catalina es su corazón, donde los productos frescos se mezclan con un ambiente cosmopolita e internacional.
Históricamente fue el refugio de artistas, músicos y escritores. Tras unos años de letargo, este barrio junto al puerto de Palma está recuperando todo su brillo con la apertura de nuevos espacios culturales y cafés con un encanto especial que te invitan a quedarte horas.
En el norte de la isla, el centro histórico de Alcúdia destaca por su muralla medieval perfectamente conservada. Pasear por su centro peatonal es sumergirte de lleno en la historia del municipio, con restos de la antigua ciudad romana de Pollentia a pocos metros.
Entre los lugares favoritos de muchos viajeros, destaca Cala Figuera, en Santanyí, con uno de los puertos pesqueros más pintorescos de la isla. Sus casas de color blanco con persianas verdes están construidas sobre los mismos acantilados del puerto, con los barcos amarrados literalmente a la puerta de casa.
Mallorca se vive al aire libre, y estos lugares son algunos de mis favoritos:
Es el centro neurálgico de la capital; el lugar donde siempre pasa algo. Es el punto de partida ideal para cualquier ruta por las calles de tiendas o hacia los monumentos principales.
Situados en la falda de la Sierra de Tramuntana, estos jardines de origen hispanoárabe son un oasis de juegos de agua, estanques y vegetación exuberante integrados en una casa señorial histórica.
Justo a los pies de la Almudaina en Palma, encontrarás este remanso de paz con fuentes y flores. Es un sitio muy agradable para descansar y tomar aire entre visita y visita.
Si buscas "el" atardecer, es este. Situado cerca del precioso pueblo de Deià, su nombre viene de la peculiar roca perforada que se adentra en el mar. Ver cómo el cielo se tiñe de naranja es una experiencia que no se te olvidará.
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La oferta cultural es el alma de la isla, con espacios que bien merecen una visita:
Ubicado estratégicamente en las antiguas murallas de Palma, este museo de arte contemporáneo es una joya en sí misma, tanto por fuera como por dentro.
Mallorca fue el refugio creativo de Miró. En esta fundación situada en Palma, podrás visitar su taller original, tal y como él lo dejó, y disfrutar de una colección impresionante de sus obras en un entorno que desborda inspiración.
Ubicado en un edificio minimalista, CCA Andratx es uno de los centros de arte contemporáneo más grandes de Europa. Un museo que combina exposiciones de vanguardia con programas de residencias para artistas de todo el mundo.
En Porto Cristo, en la costa oriental de Mallorca, estas cuevas albergan uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo: el Lago Martel. Son uno de los principales atractivos turísticos de la isla y presentan un desarrollo horizontal de unos 1.200 metros de longitud y una profundidad de hasta 25 metros bajo la superficie.
Si lo que buscas son planes diferentes en Mallorca, aquí tienes algunas propuestas que van más allá de los planes habituales. Una de mis favoritas es el histórico tren de madera que va de Palma a Sóller; un viaje en el tiempo a través de paisajes montañosos increíbles.
También puedes descender a las profundidades en las Cuevas del Drach en Porto Cristo, que albergan uno de los lagos subterráneos más grandes de toda Europa. Y si te apetece una experiencia diferente, los paseos en globo al amanecer, las rutas a caballo por la costa o el snorkel en la reserva marina de la isla de Cabrera son experiencias que te harán ver Mallorca con otros ojos.
No se puede hablar de Mallorca sin sentarse a la mesa. La cocina mallorquina es honesta, sabrosa y está muy ligada a la tierra. No puedes marcharte sin probar la ensaimada (el souvenir más dulce), la sobrasada, el tumbet o los tradicionales fritos mallorquines.
También te recomiendo las coques de trempó, el contundente arròs brut, los clásicos lloguets y cualquier postre elaborado con almendra de la isla. Para vivirlo como un auténtico mallorquín, visita los mercados, alguna bodega de pueblo o vete de tapas por barrios como La Lonja o Santa Catalina en Palma.
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Mallorca es una isla que sabe celebrar, y que conserva con orgullo sus tradiciones populares, muchas de ellas con siglos de historia.
Por ejemplo, las Fiestas de Sant Sebastià en Palma llenan la ciudad de hogueras y música en enero. A estas se suman las de Sant Antoni, especialmente arraigadas en pueblos como Sa Pobla, Manacor o Artà, donde los foguerons y las bendiciones de animales son el alma de la fiesta. También son famosas la Feria Medieval de Capdepera y las celebraciones de Sant Joan en distintos puntos de la isla.
Pero si hay algo que impresiona son los correfocs y los dimonis, figuras icónicas de Sant Antoni y presentes en numerosas fiestas populares de Mallorca, donde el fuego y el ritmo de los tambores transforman las noches de fiesta en algo mágico.
Viajar en familia a Mallorca es un acierto seguro, porque la isla es sencillamente perfecta para los más pequeños. Hay planes para todas las edades: desde divertidos parques acuáticos y acuarios hasta granjas didácticas o museos interactivos donde aprender jugando.
Explorar las Cuevas del Hams en Porto Cristo, subir al tren de Sóller o jugar a ser caballeros en los castillos de la isla son aventuras que los niños no olvidarán jamás.
Si vienes a la isla solo un par de días, un buen itinerario por Mallorca es clave para aprovechar cada minuto y dejar que la isla te sorprenda en cada esquina:
Día 1 - Inmersión cultural y urbana en Palma:
Desde la catedral puedes ir caminando en apenas dos minutos hacia la Almudaina, ya que se encuentran una junto a la otra.
Tras recorrer el casco antiguo, el Castillo de Bellver está a unos 10-15 minutos en coche.
Desde Bellver, en apenas 10 minutos en coche llegarás a Santa Catalina.
Día 2 - La esencia de la sierra y el encanto del suroeste:
Te recomiendo coger el tren de madera hacia Sóller para ver sus paisajes montañosos y su arquitectura modernista. Luego, tendrás que continuar la ruta en coche hacia Sa Calobra, en un trayecto de aproximadamente una hora entre montañas.
Desde Sa Calobra, el trayecto hacia Valldemossa te llevará alrededor de una hora y quince minutos, dependiendo del tráfico.
Desde Valldemossa, puedes llegar a Calvià en unos 25 minutos en coche. Después, Magaluf lo tendrás a solo 10 minutos más.
Para terminar el día, conduce unos 20 minutos desde Magaluf hasta Port d’Andratx.