El Grito: el Día de la Independencia de México
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Cultura
Cada otoño, Múnich acoge una de las celebraciones populares más famosas del mundo: el Oktoberfest. Durante poco más de dos semanas, la Theresienwiese (significa “Prado de Teresa”, y se trata de la gran explanada donde se celebra el Oktoberfest, una tradición que nació en 1810 con la boda del entonces príncipe heredero Luis de Baviera y Teresa de Sajonia-Hildburghausen) se convierte en una enorme feria donde las grandes carpas de cerveza conviven con gastronomía bávara, música en directo, atracciones y tradiciones que forman parte de la identidad de la ciudad desde hace más de dos siglos. Y aunque la cerveza es uno de sus grandes protagonistas, el Oktoberfest es también una oportunidad para acercarse a la cultura y las costumbres de Baviera.
Durante algo más de dos semanas, Múnich se transforma por completo. La ciudad recibe más de 6 millones de visitantes de todo el mundo, las calles se llenan de personas vestidas con dirndl y lederhosen y la Theresienwiese se convierte en el escenario de una enorme fiesta popular con grandes carpas, gastronomía bávara, música, atracciones y, por supuesto, cerveza.
Pero, ¿qué es el Oktoberfest exactamente? ¿Cuándo y dónde se celebra? ¿Por qué empieza en septiembre si su nombre hace referencia a octubre? ¿Cuánto cuesta una cerveza? ¿Es necesario reservar una mesa? ¿Se puede ir con niños?
En esta guía encontrarás toda la información que necesitas para preparar tu visita al Oktoberfest, tanto si vas expresamente a Múnich para disfrutar de la fiesta como si estás recorriendo Baviera y tu viaje coincide con estas fechas.
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El Oktoberfest es la fiesta popular más famosa de Múnich y una de las celebraciones tradicionales más conocidas de Alemania. Cada año, millones de personas se acercan a la Theresienwiese, la gran explanada donde tiene lugar el festival y que los muniqueses conocen simplemente como Wiesn. Durante algo más de dos semanas, este espacio se llena de grandes carpas, gastronomía bávara, música, atracciones y, por supuesto, cerveza. En 2025, alrededor de 6,5 millones de visitantes disfrutaron del Oktoberfest.
Aunque internacionalmente se conoce como la fiesta de la cerveza, reducir el Oktoberfest únicamente a esta bebida sería quedarse bastante corto. Las grandes carpas combinan cerveza y gastronomía con música en directo, mientras que en el exterior se extiende una enorme feria con más de un centenar de atracciones, desde norias y carruseles tradicionales hasta modernas montañas rusas. Esta mezcla de tradición y entretenimiento es precisamente una de las señas de identidad de la Wiesn.
Su historia se remonta a 1810, cuando el entonces príncipe heredero Luis de Baviera se casó con Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Las celebraciones terminaron el 17 de octubre con una gran carrera de caballos en una pradera situada a las afueras de Múnich. El lugar recibió posteriormente el nombre de Theresienwiese, “Prado de Teresa”, en honor a la novia, y la decisión de repetir la carrera al año siguiente dio origen a una tradición que continúa más de dos siglos después.
El nombre Oktoberfest significa literalmente “fiesta de octubre”, aunque actualmente buena parte de la celebración tiene lugar en septiembre. En 1872 se adelantó el comienzo del festival para aprovechar el clima más suave de finales del verano y principios del otoño, pero se mantuvo su nombre original.
Hoy, el Oktoberfest se celebra en la Theresienwiese, una enorme explanada de unas 42 hectáreas situada cerca del centro de Múnich. Durante el festival, este espacio se transforma por completo con 14 grandes carpas y 21 pequeñas, además de una zona histórica conocida como Oide Wiesn, donde se recupera parte de la estética y las tradiciones del Oktoberfest de otras épocas.
Una de las preguntas más habituales sobre el Oktoberfest es cuándo se celebra y por qué, a pesar de su nombre, la mayor parte de la fiesta tiene lugar durante el mes de septiembre. La respuesta está en una tradición que se mantiene desde hace más de 150 años.
El Oktoberfest comienza el primer sábado después del 15 de septiembre y termina el primer domingo de octubre, por lo que las fechas cambian ligeramente cada año. El motivo por el que se adelantó a septiembre fue, principalmente, aprovechar unas temperaturas más agradables y más horas de luz que en octubre.
La inauguración oficial tiene lugar a las 12:00 del mediodía en la carpa Schottenhamel. Allí, el alcalde de Múnich abre el primer barril de cerveza a golpe de martillo y pronuncia el famoso «O'zapft is!», que significa «¡Ya está abierto!». Este momento marca oficialmente el comienzo de la fiesta y, a partir de entonces, las grandes carpas pueden empezar a servir cerveza.
En 2026, el Oktoberfest se celebrará del 19 de septiembre al 4 de octubre.
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Otra de las dudas frecuentes es cuánto dura el Oktoberfest. Lo habitual es que la fiesta tenga una duración de 16 días, aunque algunas ediciones pueden llegar a 17 o incluso 18 días cuando el calendario hace coincidir el primer domingo de octubre con el Día de la Unidad Alemana, el 3 de octubre.
El Oktoberfest se celebra en la Theresienwiese, una gran explanada situada al suroeste del centro histórico de Múnich. Este espacio recibe su nombre de la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen, esposa del entonces príncipe heredero Luis de Baviera. Precisamente aquí tuvo lugar la celebración que dio origen a la fiesta.
La Theresienwiese es enorme y durante la fiesta de la cerveza se transforma por completo. En ella se instalan las grandes carpas del Oktoberfest, pequeñas casetas gastronómicas, puestos de dulces, atracciones y diferentes espacios destinados a la celebración.
También encontrarás la estatua de Bavaria, una monumental figura que domina el extremo occidental del recinto y que se ha convertido en uno de los símbolos de esta zona de Múnich.
El verdadero origen del Oktoberfest está muy lejos de las grandes jarras de cerveza y las enormes carpas que hoy asociamos con la fiesta. Todo comenzó en 1810, con la boda del entonces príncipe heredero Luis de Baviera, futuro rey Luis I, y la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. El enlace se celebró el 12 de octubre y las fiestas se prolongaron durante varios días, con diferentes actos abiertos a los habitantes de Múnich.
El broche final llegó el 17 de octubre, cuando se organizó una gran carrera de caballos en una pradera situada entonces a las afueras de la ciudad. La celebración tuvo tanto éxito que se decidió repetir la carrera al año siguiente, dando comienzo a una tradición que acabaría convirtiéndose en el Oktoberfest. En honor a la novia, aquel prado recibió el nombre de Theresienwiese, “Prado de Teresa”, denominación que conserva actualmente.
El segundo Oktoberfest, celebrado en 1811, ya incorporó una novedad: una exposición agrícola destinada a mostrar los avances y productos de la agricultura bávara. Durante las décadas siguientes fueron apareciendo nuevos elementos que hoy resultan inseparables de la fiesta. En 1818 llegaron el primer carrusel y dos columpios, mientras que las atracciones de feria fueron aumentando progresivamente. La cerveza también fue ganando protagonismo y, a partir de 1896, las pequeñas casetas cerveceras fueron sustituidas por las primeras grandes carpas vinculadas a las cervecerías de Múnich.
Así fue como una celebración organizada para conmemorar una boda real terminó transformándose, con el paso de los siglos, en uno de los mayores festivales populares del mundo. Y aunque hoy la cerveza sea uno de sus grandes símbolos, las carreras de caballos, la agricultura y las atracciones de feria forman parte de una historia mucho más antigua que las actuales carpas del Oktoberfest.
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Esta es probablemente una de las preguntas más curiosas sobre la fiesta: ¿por qué el Oktoberfest se celebra en septiembre si se llama Oktoberfest? La explicación es bastante sencilla.
Durante sus primeras ediciones, la celebración se desarrollaba principalmente en octubre. Sin embargo, en 1872 se adelantó el inicio al mes de septiembre para aprovechar los días más largos y el mejor clima del otoño bávaro.
La tradición mantuvo el nombre original y, desde entonces, el Oktoberfest comienza a mediados o finales de septiembre y termina durante los primeros días de octubre.
La mejor manera de entender el Oktoberfest es imaginar una enorme feria tradicional bávara que combina una fiesta popular con una celebración gastronómica y cervecera con un ambiente muy animado.
En el recinto encontrarás:
Lo bueno es que no hace falta que seas un gran aficionado a la cerveza para disfrutar de la experiencia. De hecho, puedes acudir simplemente para conocer una de las tradiciones más importantes de Baviera, probar su gastronomía, subir a alguna atracción o contemplar el ambiente.
Una de las experiencias más características del Oktoberfest es entrar en una de sus grandes carpas. Aunque desde fuera puedan parecer similares, cada una tiene su propia personalidad, desde las más tradicionales hasta las que ofrecen un ambiente especialmente animado y festivo. En su interior encontrarás largas mesas compartidas, música en directo, gastronomía bávara y camareros que sirven la cerveza en las tradicionales Maß (jarra tradicional) de un litro.
En total, el Oktoberfest cuenta con 14 grandes carpas y 21 pequeñas, a las que se suman otras tres en la zona histórica de la Oide Wiesn. No todas tienen el mismo ambiente ni ofrecen exactamente la misma experiencia, por lo que merece la pena conocer algunas de las más emblemáticas antes de decidir dónde pasar parte de la fiesta.
La Schottenhamel-Festhalle es una de las carpas más importantes del Oktoberfest porque es aquí donde comienza oficialmente la fiesta. El primer sábado, a las 12:00 del mediodía, el alcalde de Múnich abre el primer barril de cerveza pronunciando el famoso "O'zapft is!", que significa "¡Ya está abierto!". Solo después de este momento comienza el servicio de cerveza en las carpas.
Por eso, la Schottenhamel tiene un papel especialmente simbólico durante la inauguración. Si quieres vivir ese momento, ten en cuenta que es también uno de los días de mayor afluencia y que las carpas pueden alcanzar rápidamente su capacidad máxima.
La Hofbräu-Festzelt es la segunda carpa más grande del Oktoberfest y puede acoger alrededor de 10.000 personas. Es conocida por su ambiente especialmente animado y por su carácter internacional: visitantes de todo el mundo se reúnen aquí para disfrutar de la música y la cerveza Hofbräu.
Una de sus características más llamativas es el espacio abierto que rodea el escenario, que permite disfrutar de la música y del ambiente de una forma más dinámica que en otras carpas. También destaca su decoración con ramas de lúpulo y la gran figura del ángel Aloisius que preside el interior. La música combina canciones tradicionales con éxitos internacionales, por lo que es una de las opciones más interesantes si buscas un ambiente especialmente festivo.
La Augustiner-Festhalle es una de las grandes carpas que mejor conserva el vínculo con la tradición cervecera de Múnich. Una de sus particularidades es que la cerveza Augustiner se sirve directamente desde barriles de madera de 200 litros, algo que la diferencia de la mayoría de las demás carpas.
Además de la cerveza, la carpa destaca por su ambiente familiar y su servicio especialmente cuidado. Es una buena opción si buscas una experiencia algo más tradicional y quieres conocer una de las cervecerías históricas de Múnich en el contexto para el que fue concebido el Oktoberfest.
La Hacker-Festzelt es una de las carpas más reconocibles visualmente del Oktoberfest. Su techo está decorado con un gran cielo azul salpicado de nubes blancas, una escenografía que pretende crear la sensación de estar celebrando la fiesta al aire libre. La propia organización la presenta como el "cielo de Baviera".
Su decoración no es lo único que la hace especial. La Hacker-Festzelt es también conocida por su ambiente animado y suele llenarse bastante pronto, especialmente durante los días de mayor afluencia. Por eso, si quieres conocerla, no conviene esperar hasta última hora para intentar entrar.
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No necesitas reservar para entrar en el Oktoberfest. El acceso al recinto es gratuito y puedes recorrerlo libremente. Otra cuestión diferente es conseguir una mesa dentro de una carpa. Mi recomendación es que reserves, sobre todo si vas en grupo o si quieres garantizarte un sitio en una determinada carpa.
El acceso al recinto es gratuito, pero una vez dentro tendrás que pagar por la comida, las bebidas, las atracciones y cualquier otro servicio que quieras utilizar.
El precio de la cerveza tampoco es precisamente bajo. En 2026, una Maß - la tradicional jarra de un litro - cuesta entre 14,80 y 15,90 euros, dependiendo de la carpa.
La gastronomía tiene un papel protagonista en la fiesta de la cerveza de Múnich. La comida del Oktoberfest es contundente, tradicional y pensada para acompañar largas horas de fiesta.
En los puestos y dentro de las carpas encontrarás delicias culinarias autóctonas como:
No hace falta sentarse en una gran carpa para comer bien. En el exterior encontrarás múltiples puestos donde comprar algo rápido y continuar recorriendo el recinto.
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La cerveza es, evidentemente, uno de los grandes protagonistas. Pero no cualquier cerveza puede considerarse cerveza oficial del Oktoberfest.
De acuerdo con las estrictas regulaciones municipales, solo las seis cerveceras históricas pertenecientes al selecto club del Club der Münchner Brauereien tienen permitido servirse en la fiesta:
Esta cerveza especial, denominada Märzen u Oktoberfestbier, se elabora bajo la emblemática Ley de Pureza bávara de 1516 (Reinheitsgebot). Tiene un tono dorado brillante, un sabor a malta suavemente dulce y una graduación alcohólica ligeramente más elevada que la cerveza rubia convencional (entre el 5,8% y el 6,3% ABV), por lo que te recomiendo disfrutarla con moderación.
Se sirve exclusivamente en la famosa jarra de cristal de un litro de capacidad, conocida localmente como Maß (pronunciado "mas").
Aunque no existe ningún código de vestimenta obligatorio y puedes acudir perfectamente con ropa de calle, el traje tradicional bávaro, conocido como Tracht, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles del Oktoberfest. Durante la fiesta es habitual ver tanto a locales como a visitantes vestidos con estas prendas, que ayudan a mantener el carácter tradicional de la celebración y aportan una de sus estampas más características.
Para los hombres, el atuendo más representativo son los Lederhosen, unos pantalones de cuero que tradicionalmente se utilizaban para trabajar y realizar actividades al aire libre por su resistencia. Suelen combinarse con camisa, calcetines altos y los tradicionales zapatos bávaros conocidos como Haferlschuhe. Actualmente pueden encontrarse en diferentes colores y con bordados decorativos.
En el caso de las mujeres, la prenda estrella es el Dirndl, un vestido tradicional formado por blusa, corpiño, falda y delantal. También existen numerosos diseños y estilos, aunque todos mantienen esta estructura característica. Un detalle curioso es la posición del lazo del delantal: tradicionalmente, llevarlo a la izquierda se asociaba con estar soltera y a la derecha con estar casada o tener pareja.
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Durante las dos semanas de celebración se organizan diferentes eventos que forman parte de la tradición.
Es uno de los momentos más importantes. Se celebra el primer sábado y culmina con la apertura del primer barril en la Schottenhamel.
El tradicional desfile inaugural recorre las calles de Múnich antes de llegar a la Theresienwiese. Carrozas, caballos, bandas de música y participantes vestidos con trajes tradicionales forman parte de la celebración.
Otro de los grandes acontecimientos es el desfile tradicional de trajes regionales, que reúne a participantes procedentes de diferentes zonas de Alemania y otros territorios europeos.
Las bandas de las diferentes carpas participan en un gran concierto al aire libre que ofrece una imagen muy diferente de la fiesta.
Aunque la imagen internacional del Oktoberfest está muy relacionada con la cerveza, se trata también de una fiesta popular que puede disfrutarse en familia. De hecho, el recinto cuenta con atracciones y propuestas especialmente pensadas para los más pequeños.
Los martes se celebran tradicionalmente las llamadas jornadas familiares, durante las que algunas atracciones y actividades ofrecen condiciones especiales para las familias.
Si viajas con niños pequeños, ten en cuenta también las restricciones de acceso con carritos. Los cochecitos están permitidos en determinadas condiciones, pero no pueden acceder al recinto los sábados ni el 3 de octubre, y existen restricciones horarias el resto de días.
Una de las mayores ventajas de la celebración es que la Theresienwiese se encuentra muy cerca del centro de Múnich. Por ello, lo más recomendable es utilizar el transporte público.
Las estaciones Theresienwiese y Schwanthalerhöhe, conectadas por las líneas U4 y U5, son las opciones más directas. También puedes utilizar las líneas U3 y U6 y bajarte en Goetheplatz o Poccistraße.
Otra alternativa es utilizar cualquiera de las líneas de S-Bahn que pasan por Hackerbrücke. Desde allí puedes llegar caminando hasta el recinto en aproximadamente 10 minutos.
Si llegas a Múnich en tren, tampoco necesitas coger un taxi. Desde München Hauptbahnhof puedes caminar hasta la Theresienwiese en unos 10-15 minutos.
No es la mejor opción, ya que durante el Oktoberfest se producen importantes restricciones de tráfico alrededor de la Theresienwiese y no existen plazas de aparcamiento específicas para el festival.
Los horarios varían dependiendo del día y de la zona del recinto.
Durante 2026, el recinto abre de lunes a jueves a las 10:00 y permanece abierto hasta las 23:30. Los viernes funciona hasta medianoche, los sábados de 9:00 a 00:00 y los domingos de 9:00 a 23:30.
Las grandes carpas funcionan normalmente hasta las 23:30, aunque el servicio de cerveza termina antes, alrededor de las 22:30. Algunas excepciones, como Käfer Wiesn-Schänke y Kufflers Weinzelt, pueden alargar su actividad hasta la madrugada.
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No existe una única respuesta. Depende de lo que estés buscando.
Si quieres vivir el Oktoberfest en su máximo esplendor, el fin de semana ofrece una experiencia muy intensa, aunque también es cuando encontrarás mayor cantidad de visitantes.
Si prefieres disfrutarlo con más calma, yo elegiría un día entre semana, especialmente a primera hora.
Si es tu primera vez, te dejo unas recomendaciones prácticas para disfrutar al máximo de la fiesta de la cerveza:
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La historia de esta celebración está llena de pequeños detalles que merece la pena conocer.
Si vas a viajar a Baviera durante estas fechas, puedes aprovechar para conocer otros destinos de la región.
Aunque Múnich es el punto de partida más evidente, otros lugares como Füssen, Augsburgo, Memmingen, Passau o los alrededores de los Alpes bávaros pueden complementar perfectamente tu viaje.
Una buena opción es reservar varios días para Múnich y dedicar tiempo a descubrir pueblos, castillos y paisajes de Baviera.
Eso sí, ten en cuenta que durante el Oktoberfest la demanda hotelera aumenta considerablemente, por lo que conviene reservar alojamiento y transporte con bastante antelación.
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Aquí tienes el mapa del Oktoberfest con la ubicación exacta de la Theresienwiese, el recinto donde tiene lugar la fiesta de la cerveza.
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El Oktoberfest es mucho más que una fiesta de la cerveza. Es una oportunidad para acercarse a la cultura y las tradiciones bávaras, descubrir su gastronomía, disfrutar de la música y conocer Múnich en uno de los momentos más especiales del año. Sus más de dos siglos de historia se reflejan en cada rincón de la Theresienwiese, desde las grandes carpas hasta los trajes tradicionales y las atracciones de feria. La gastronomía también ocupa un lugar destacado, con especialidades como el Wiesn-Hendl (medio pollo asado), los Brezen (pretzels bávaros), las salchichas bávaras, el Schweinebraten (cerdo asado con salsa y Knödel) o el Käsespätzle (pasta de huevo con queso fundido), perfectas para acompañar la cerveza y descubrir algunos de los sabores más característicos de la región.
Para disfrutar de la experiencia al máximo, lo mejor es recorrer el recinto sin prisas y dejar tiempo para descubrir sus diferentes ambientes. Pasear entre las carpas, escuchar las bandas de música, probar alguna especialidad bávara, contemplar los trajes tradicionales y subir a alguna de las atracciones permite descubrir una cara del Oktoberfest que va mucho más allá de la cerveza.
Si dispones de varios días, también merece la pena aprovechar la visita al Oktoberfest para descubrir otros lugares de Baviera. Füssen, con el espectacular castillo de Neuschwanstein; Augsburgo, una de las ciudades más antiguas de Alemania; Memmingen, con su cuidado casco histórico; Passau, conocida como la ciudad de los tres ríos; o Ratisbona (Regensburg), con su precioso centro histórico medieval, son algunas opciones interesantes. También puedes acercarte a los Alpes bávaros, donde encontrarás pueblos, lagos y paisajes de montaña que ofrecen un contraste perfecto con el ambiente festivo de Múnich.